13.12.14

la arquitectura de la ciudad

El siguiente artículo, recoge las conclusiones del trabajo final del Curso Superior Técnico de Urbanismo que realicé en 2008. Aquel trabajo tenía como objeto buscar la coherencia de las tres escalas del diseño de las que habla Rossi en su libro La arquitectura de la ciudad, por medio del ejemplo construido de Xoán XXIII en Santiago de Compostela. El análisis se acometió siguiendo el esquema Rossiano: aislando y analizando una de las partes del tejido, para así obtener un somero diagnóstico, dado que la ciudad es la suma intervenciones a lo largo del tiempo, intervenciones que caracterizan de manera individual a cada urbe.


...El hecho de considerar la ciudad como arquitectura significa reconocer la importancia de la construcción dentro del conjunto de la ciudad. El todo está constituido por la suma de de muchas partes que configuran el hecho urbano. La aportación del movimiento moderno a la concepción de la ciudad va más allá de ser un conjunto de ideas renovadoras, nos aportan un nuevo punto de vista al concepto de ciudad.


En la arquitectura no sirven las ideas o planteamientos neutrales, los problemas de conocimiento han ido siempre ligados a tendencias y elecciones; al construir una teoría de la arquitectura, su relación con la historia es ya una elección. Del mismo modo, no es comprensible una arquitectura sin tendencia o marco contextual que la genere.


Análisis de la realidad y proyecto arquitectónico se van entrelazando hasta que el estudio de los hechos urbanos (lo que entendemos por urbanismo) se hace arquitectura.


La propuesta de Rossi es la de la ciudad análoga, es decir, un procedimiento compositivo que gira entorno a unos hechos urbanos y entorno a los cuales construye otros hechos, despreciando el falso funcionalismo como método compositivo o como instrumento normativo.


Esta visión nos permite entender la ciudad como arquitectura, no como una forma o un perfil, sino como construcción en el tiempo. De este modo la arquitectura es inseparable de la vida civil que alberga, y va redescubriendo nuevas formas en la búsqueda de un ambiente más propicio con cierta intencionalidad estética.


Podríamos diferenciar a la arquitectura de las artes en que la arquitectura es concreta a cada sociedad y permanece vinculada desde sus orígenes a la sociedad y naturaleza que desarrolla.


Con el método de análisis de Rossi podemos entender la ciudad como manufactura dividida en dos grandes sectores: el privado o sector residencial y el conjunto de elementos primarios.


Así la arquitectura se entenderá como una escena fija que refleja los acontecimientos de las distintas generaciones. Para los arqueólogos la ciudad es una trama esencial y eterna del vivir. El urbanismo también implica expropiación, cambios del uso del suelo, destrucción, especulación... de cuya vorágine el monumento es el punto fijo e inmutable en esta dinámica urbana.


Es posible establecer un paralelismo entre el estudio del urbanismo y el método de Saussure para la lingüística, resumido en cuatros puntos: descripción e historia de las ciudades, investigación de las fuerzas presentes en los hechos urbanos, necesidad de limitarse y definirse estas fuerzas y la política como problema de elección por el que la ciudad se realiza a sí misma.


La historia del urbanismo se ha movido siempre entre dos grandes polos, los que consideran la ciudad como conjunto de sistemas funcionales que generan esa arquitectura, es decir, ciudad como contenedor social, económico, político... y los que entienden la ciudad como una estructura espacial, una geografía colonizada por la arquitectura.



La intervención de Xoán XXIII es, a mi parecer y no incondicionalmente, un ejemplo de coherencia entre las tres escalas de diseño Rossianas: La Calle, en cuanto la racionalización del acceso rodado y peatonal al casco histórico y el pormenor de los detalles de acera, pavimentos y marquesina; El Barrio, ya que este vacío cualifica y oxigena el entorno urbano inmediato en el que se inscribe y dota de un elemento perspectivo funcional a la mayor vía de acceso al corazón del casco histórico y La Ciudad, ya que entendida como manufactura y proyecto global, es una suma intervenciones coherentes, en donde el buen resultado del todo es la suma de de buenas intervenciones en las partes.

6.11.13

dispersión vs agrupación

Al hilo de este artículo escrito en noviembre de 2013, estos días de agosto de 2015, he encontrado en http://thecostofsprawl.com/ los siguientes gráficos que vienen a refrendar los argumentos aquí expuestos...según estos datos, claramente la dispersión sale más cara y es menos sostenible que la concentración urbana:


Artículo publicado el 06/11/2013:

Cada vez suenan con más fuerza las voces que claman por la sostenibilidad medio ambiental, por la eficiencia energética por el reciclaje... en definitiva, por el crecimiento urbano sostenible y el respeto al medio ambiente. Los agregados humanos se han ido asentando paulatinamente sobre el territorio, colonizándolo con mayor o menor concentración según lo iban permitiendo los recursos naturales, la climatología, y cómo no, la calidad y la cantidad de los medios de transporte. 

Podemos resumir los modelos de crecimiento urbano en dos grandes grupos: el disperso y el agrupado. En el modelo disperso, las edificaciones, generalmente de baja densidad, se extienden sobre amplias superficies de territorio. Son claros ejemplos de este modelo las ciudades dormitorio circundantes a grandes núcleos de población o el paisaje rural propio de Galicia.

modelo de asentamiento disperso

El modelo agrupado de asentamiento, prototípico de los núcleos urbanos de las ciudades, concentra con altas densidades las edificaciones y los servicios que las sustentan.

modelo de asentamiento agrupado

Es evidente que el modelo disperso de ocupación del territorio que se ha llevado a cabo abusivamente en Galicia, choca frontalmente con conceptos como la racionalización de los recursos o la sostenibilidad con el medio ambente. El hecho de la dispersión de los asentamientos sobre el territorio, supone un altísimo coste tanto económico como medioambiental, ya que dotarles de las infraestructuras básicas de acceso rodado, de agua, luz, saneamiento y recogida y gestión de residuos, significa un gasto directamente proporcional a las distancias que esas redes deben cubrir. 


Y esta es la realidad de la Comunidad Autónoma de Galicia, donde todavía a día de hoy existen innumerables núcleos rurales de población que no gozan con plenitud de esas redes básicas de servicios. Si costoso es ejecutar las las carreteras que comunican los asentamientos rurales, las redes de distribución del agua, del saneamiento y de la  electricidad, no deja de serlo menos el mantenimiento que permanentemente necesitan.


Otra consecuencia más del modelo disperso es el alto coste de la “factura del transporte”. La movilidad de personas y mercancias se hace más compleja cuanta más distancia se interpone entre los núcleos poblacionales. De esta forma se encarecen los costes de gestión del transporte público, se complica la búsqueda de la racionalidad del tráfico, del consumo de combustible e incluso del control de emisiones de CO2; y se incrementa, involuntariamente, la siniestralidad viaria.



En el modelo de ocupación del territorio agrupado, estas circunstancias invierten su sentido, y aún manteniendo un alto coste la ejecución y mantenimiento de las infraestructuras, la inversión parece más racional ya que “más gente se beneficia con menos”. Un tejido urbano, o una malla urbana -como se la denomina últimamente-, comparten una única red de servicios e infraestructuras.




En esta malla urbana, una ambiciosa estrategia de eficiencia en el transporte público y en los servicios básicos es posible, ya que el coste, en el peor de los casos, parece asumible.

Un símil comparado para enter esta dicotomía entre el modelo de asentamiento agrupado y el disperso, lo conocemos todos con mayor o menor cercanía. Por ejemplo; una familia compuesta por padres y dos hijos que dependen económicamente de ellos, optimizará mucho más los recursos y los gastos si viven todos bajo el mismo techo. Sin embargo, si los hijos dependientes viven fuera, es por todos comprensible que la factura de gastos de mantenimiento se dispara.

Ya que los asentamientos rurales dispersos se han consolidado en Galicia y suponen una situación construída irreversible, queda planificar una estrategia coherente de implantación, uso y mantenimiento de los servicios básicos.

Al respecto de estos argumentos, debo compartir el siguiente artículo extraído de la página web de arquitasa,

http://www.arquitasa.com/el-coste-de-la-ciudad-dispersa/


12.10.13

¿cómo se regula nuestro suelo?

Sirvan estas líneas para esbozar, espero que de manera sencilla, unas grandes pinceladas sobre la regulación legal del urbanismo que tiene España en general, y Galicia en particular.

Desde el año 1956 en el que se aprobó el primer texto legal concreto que regulaba los usos del suelo, se han ido sucediendo normas con mayor o menor acierto, mientras España seguía lentamente su propio camino de desarrollo; desarrollo económico y desarrollo urbano.



Actualmente existe en nuestro país un marco Constitucional desde el año 1978 que delega en las Comunidades Autónomas la concreción de legislación en materia de urbanismo y ordenación del territorio. A pesar de ello, sigue existiendo un Texto Estatal de referencia, el último el Texto Refundido de La ley del Suelo del año 2008.

En esta Ley se regula que todo el suelo del País debe encontrarse en alguna de estas dos situaciones básicas: situación de suelo rural, aquel que deberá ser preservado del desarrollo urbanístico o que requiera de actuaciones de urbanización para llegar a ser urbanizado; y suelo en situación de urbanizado, que es en resumen, aquel suelo edificado o no y que cuente con los servicios básicos o que pueda llegar a contar con ellos con obras de escasa envergadura.


En cambio, es la normativa Autonómica la que entra en la concreta clasificación de los suelos y su cualificación dentro de cada una de esas clases. Común a todas las Comunidades Autónomas son las tres grandes clasificaciones de suelo que existen: suelo rústico, suelo urbanizable y suelo urbano, si bien en Galicia, por la especial forma de asentamientos sobre el territorio que tenemos, existe una clasificación más, la de suelo de núcleo rural.

La ley gallega del suelo, vigente desde el año 2002 y con casi una decena de modificaciones en otros tantos años, ha planteado un modelo proteccionista del medio rural, quizás como contrapartida a los desmanes urbanísticos que proliferaron en los años anteriores. 



Todo apunta a que un nuevo texto legal será aprobado próximamente, por lo que sólo cabe esperar que el legislador haya sido sensible a las realidades, aciertos y fracasos de nuestro pasado urbanístico reciente y que configure así un marco seguro de cara al futuro, donde protección y desarrollo sean ambos posibles.
 


 

26.5.13

¿crecer o invadir?

Un grupo de ingenieros de caminos ha creado la página web: http://www.nacionrotonda.com/ dónde, bajo el título de <<inventario visual del desastre urbanístico español de los últimos 15 años>>, se muestran una serie fotografías aéreas comparadas de diversas ciudades. El antes y el después. Antes del hiperdesarrollismo que se ha venido desarrollando en la última década en España, y después del parón constructivo que siguió a la crisis del ladrillo.


vista aérea de Cádiz extraída de www.nacionrotonda.com


Personalmente respeto esta exposición gráfica comparada, pero no comparto el diagnóstico de desastre, y me explico. 

Quizás tenga que empezar exponiendo qué se entiende por urbanismo, al que -sin recurrir a diccionarios ni definiciones "wiki"- podemos definir cómo técnica milenaria de implantación de asentamientos humanos sobre el territorio. Y digo milenaria sí, ya que ahí están para ver las huellas sobre el territorio dejadas por egipcios, griegos, romanos y mallas. Por no hablar de los tejidos heredados ya en la era moderna de grandes urbanistas europeos como Cerdà en Barcelona, Pombal en Lisboa o Haussmann en París.


vista aérea Machu Picchu

La paulatina y constante despoblación del medio rural lleva más de un siglo polarizando los agregados urbanos entorno a las grandes urbes, y éstas -para asumir semejante carga habitacional y el tráfico de personas y vehículos que le acompaña- inevitablemente, se expanden. 
Lo realmente dramático, no es la propia actuación llevada a cabo sobre el territorio...no es ese "antes y después"...no es el ¿qué hemos hecho?...lo que puede sonrojarnos es el ¿para qué y cómo lo hemos hecho? puesto que como un jardín sin flores no es un jardín...un barrio sin gente no es un barrio.

 
Gran Vía de Madrid de Antonio López

La actuación sobre el territorio no debe escandalizarnos, digamos que es la conveniencia de esa actuación lo que debe ponerla en evidencia...porque una cosa es crecer y ocupar racionalmente el territorio, y otra muy diferente es invadirlo.